Mi nombre es Paula Kenigsberg, pero en el colegio me decían Pau Keni. ¡Me encanta como suena! Por eso decidí presentarme así. Soy sol Cáncer, luna Tauro y ascendente Piscis. Tengo un amor irresistible por los libros. Leer y meditar son los hábitos que alimentan mi alma.

Soy Coach, Terapeuta Floral y Astróloga. También estudié un montón de otras herramientas en mi propio proceso de crecimiento personal (Sanación Pránica, Kabbalah, Tarot, Reiki, Cristales ¡y varias más!).

Estoy aquí después de haber recorrido un gran camino de autoconocimiento que transformó completamente mi vida. Por eso mi mayor pasión es acompañarte a transitar el tuyo.

Yo era de las que creía que era imposible salir de la zona conocida. Sólo pensar en la idea de cambiar me daba terror. Me sentía insegura, llena de dudas y miedos.

Hasta que poco a poco fui trabajando en mi para fortalecer mi confianza personal.

Aprendí a gestionar mis pensamientos y emociones. Descubrí cuáles son las herramientas que me ayudan a volver a mi eje cada vez que lo pierdo. Y, principalmente, deje de poner la atención afuera porque entendí que si quería ver un cambio en mi mundo exterior primero necesitaba transformar mi interior.

Hoy tengo la certeza de que todas podemos autosuperarnos. Soltar esos patrones repetitivos que nos bloquean para desarrollar nuevas actitudes que fortalezcan el valor y el amor propio.

Estoy agradecida al universo por apoyarme. Y me agradezco a mí misma por haber tenido el coraje de afrontar nuevos desafíos. Pero sé que el proceso no es fácil ni rápido. Por eso me encantaría acompañarte en tu propio viaje de crecimiento. Porque cuando nos sentimos escuchadas, contenidas y guiadas el camino se vuelve mucho más liviano. ¡Y juntas podemos recorrerlo! ¿Te animás?

Mi nombre es Paula Kenigsberg, pero en el colegio me decían Pau Keni. ¡Me encanta como suena! Por eso decidí presentarme así. Soy sol Cáncer, luna Tauro y ascendente Piscis. Tengo un amor irresistible por los libros. Leer y meditar son los hábitos que alimentan mi alma.

Soy Coach, Terapeuta Floral y Astróloga. También estudié un montón de otras herramientas en mi propio proceso de crecimiento personal (Sanación Pránica, Kabbalah, Tarot, Reiki, Cristales ¡y varias más!).

Estoy aquí después de haber recorrido un gran camino de autoconocimiento que transformó completamente mi vida. Por eso mi mayor pasión es acompañarte a transitar el tuyo.

Yo era de las que creía que era imposible salir de la zona conocida. Sólo pensar en la idea de cambiar me daba terror. Me sentía insegura, llena de dudas y miedos.

Hasta que poco a poco fui trabajando en mi para fortalecer mi confianza personal.

Aprendí a gestionar mis pensamientos y emociones. Descubrí cuáles son las herramientas que me ayudan a volver a mi eje cada vez que lo pierdo. Y, principalmente, deje de poner la atención afuera porque entendí que si quería ver un cambio en mi mundo exterior primero necesitaba transformar mi interior.

Hoy tengo la certeza de que todas podemos autosuperarnos. Soltar esos patrones repetitivos que nos bloquean para desarrollar nuevas actitudes que fortalezcan el valor y el amor propio.

Estoy agradecida al universo por apoyarme. Y me agradezco a mí misma por haber tenido el coraje de afrontar nuevos desafíos. Pero sé que el proceso no es fácil ni rápido. Por eso me encantaría acompañarte en tu propio viaje de crecimiento. Porque cuando nos sentimos escuchadas, contenidas y guiadas el camino se vuelve mucho más liviano. ¡Y juntas podemos recorrerlo! ¿Te animás?

Mi viaje

Te cuento un poquito de mi historia. De chica y adolescente siempre sufrí de somatizaciones corporales así que ir a la psicóloga y auto observarme siempre formo parte de mi vida cotidiana. Cuando tenía 14 años una de las terapeutas me aconsejo que empezara a leer libros de auto ayuda, como se decía en ese momento, y me nombro porprimera vez a Louise Hay, El Poder Del Ahora y así empecé a conocer este camino de despertar de conciencia y de desarrollo personal.

Hoy entiendo que estaba construyendo los cimientos para todo lo que vino después.

Te cuento un poquito de mi historia. De chica y adolescente siempre sufrí de somatizaciones corporales así que ir a la psicóloga y auto observarme siempre formo parte de mi vida cotidiana. Cuando tenía 14 años una de las terapeutas me aconsejo que empezara a leer libros de auto ayuda, como se decía en ese momento, y me nombro porprimera vez a Louise Hay, El Poder Del Ahora y así empecé a conocer este camino de despertar de conciencia y de desarrollo personal.

Hoy entiendo que estaba construyendo los cimientos para todo lo que vino después.

Hace 5 años tuve una experiencia de un sueño desvanecido, esa famosa frase que el hombre propone y dios dispone y todas esas herramientas me ayudaron a empezar a caminar en este mundo de desarrollo personal porque me di cuenta que necesitaba crecer en un montón de áreas de mi vida y conocerme más.

Para una persona tremendamente miedosa, ansiosa y controladora como era yo, la incertidumbre se convirtió en el desafío más grande a enfrentar. Tuve que aprender a ser paciente y confiar. Uno de los conceptos de kabbalah que más me sostuvo en todo mi proceso fue Certeza, de que todo es para bien aunque no lo entendamos. Entonces llego un momento en que me rendí y acepte. Y así comenzó mi viaje de reconstrucción.

Un día estaba súper angustiada, sentada en el sillón de mi casa mirando el cielo gris y recordé una frase que escuche decirle a mi abuelo miles de veces, todo se va a arreglar y en ese momento entendí que mi reto era rearmarme y que el único camino posible era mirar dentro mío para encontrar las respuestas a las miles de preguntas que giraban en mi mente.

Sincrónicamente ese mismo día mientras trataba de distraerme mirando una de esas revistas femeninas famosas vi una publicación sobre un curso de Sanación Pranica, no tenía ni idea que era pero algo dentro mío se encendió y me dijo es por ahí. Hoy estoy sumamente agradecida por haberme escuchado. Esa formación fue el inicio del camino de mi trabajo personal. Desde ahí participe 4 años seguidos en cada curso, taller, charla que se me cruzaba. Estudie Kabbalah, Reiki, Tarot, Angeles, Cristales, Terapia Floral, Coaching y por supuesto, mi gran pasión, Astrología.

Un día estaba súper angustiada, sentada en el sillón de mi casa mirando el cielo gris y recordé una frase que escuche decirle a mi abuelo miles de veces, todo se va a arreglar y en ese momento entendí que mi reto era rearmarme y que el único camino posible era mirar dentro mío para encontrar las respuestas a las miles de preguntas que giraban en mi mente.

Sincrónicamente ese mismo día mientras trataba de distraerme mirando una de esas revistas femeninas famosas vi una publicación sobre un curso de Sanación Pranica, no tenía ni idea que era pero algo dentro mío se encendió y me dijo es por ahí. Hoy estoy sumamente agradecida por haberme escuchado. Esa formación fue el inicio del camino de mi trabajo personal. Desde ahí participe 4 años seguidos en cada curso, taller, charla que se me cruzaba. Estudie Kabbalah, Reiki, Tarot, Angeles, Cristales, Terapia Floral, Coaching y por supuesto, mi gran pasión, Astrología.

Al principio todo era información, de a poco fue bajando al corazón hasta que se instaló en el cuerpo. Pude empezar a incorporar realmente en mi vida todas esas herramientas que fui aprendiendo.

El habito de meditar fue uno de los pilares de mis cambios. Esta simple pero poderosa herramienta me ayudo, y me sigue ayudando todos los días, a estar en el momento presente. Mi yo anterior vivía preocupado por el futuro, literalmente mi cuerpo estaba acá pero mi mente estaba allá. Y ese lugar era predominantemente negativo.

Cuando fui plenamente consciente que creamos con los pensamientos decidí tomar responsabilidad en mi mente y en mi mundo interior. Pegué cartelitos con afirmaciones positivas por toda mi casa, antes de irme a dormir leía frases amorosas y a la mañana agradecía por lo bueno que ya estaba en mi vida. De más estar decir que son cosas que sigo haciendo …

A medida que avanzaban mis cambios internos se fueron despertando dentro mío otras inquietudes. Había estado muy concentrada en mi mente y en mi alma pero había dejado a un costado mi cuerpo. Así que empecé a interiorizarme en la alimentación. Siempre fue un tema en mi vida, visite desde chica a miles de nutricionistas y vivía a dieta. Hasta que entendí que la importancia de lo que ingerimos no tiene que ver con calorías sino con calidad. Que nuestro cuerpo es nuestro templo y cuidarlo es amarnos.

Al principio todo era información, de a poco fue bajando al corazón hasta que se instaló en el cuerpo. Pude empezar a incorporar realmente en mi vida todas esas herramientas que fui aprendiendo.

El habito de meditar fue uno de los pilares de mis cambios. Esta simple pero poderosa herramienta me ayudo, y me sigue ayudando todos los días, a estar en el momento presente. Mi yo anterior vivía preocupado por el futuro, literalmente mi cuerpo estaba acá pero mi mente estaba allá. Y ese lugar era predominantemente negativo.

Cuando fui plenamente consciente que creamos con los pensamientos decidí tomar responsabilidad en mi mente y en mi mundo interior. Pegué cartelitos con afirmaciones positivas por toda mi casa, antes de irme a dormir leía frases amorosas y a la mañana agradecía por lo bueno que ya estaba en mi vida. De más estar decir que son cosas que sigo haciendo …

A medida que avanzaban mis cambios internos se fueron despertando dentro mío otras inquietudes. Había estado muy concentrada en mi mente y en mi alma pero había dejado a un costado mi cuerpo. Así que empecé a interiorizarme en la alimentación. Siempre fue un tema en mi vida, visite desde chica a miles de nutricionistas y vivía a dieta. Hasta que entendí que la importancia de lo que ingerimos no tiene que ver con calorías sino con calidad. Que nuestro cuerpo es nuestro templo y cuidarlo es amarnos.

Al fortalecer mi mente, cuerpo y espíritu fueron disminuyendo mis miedos. Empecé a sentir que podía ayudar a otros con mi propia historia, que mi transformación serviría de guía y motivación, que si yo pude, todos pueden y así nació un fuerte deseo de compartirlo.

El camino no fue fácil, hay momentos en que quise escapar, pero como siempre digo, es un camino de ida. Y realmente la recompensa a semejante esfuerzo es gigante! El cambio que genere en mi vida fue tan grande que hoy puedo acompañar a otros desde mi propia experiencia. Hoy puedo ver que lo que por un lado fue un final, por otro fue un principio y todo el esfuerzo me permitió crearme la vida que quiero tener. Mi mayor aprendizaje es que la búsqueda del bienestar es un viaje que comienza dentro de uno mismo. Estoy segura que todos tenemos un héroe o una heroína interna esperando que nos animemos a despertarlos.

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